Fuente: Alex Vallenilla /Zeta

La industria petrolera venezolana está en caída libre, ante la paralización de la administración Maduro, la cual no tiene una solución para detener el desplome de la producción petrolera que viene mermando la actividad en Pdvsa, lo que ha producido un éxodo masivo de trabajadores, una paralización de inversiones de los socios extranjeros y la caída de importación de solventes para poder mezclar con el petróleo crudo y poder vender al extranjero, en estos momentos, el negocio petrolero venezolano depende exclusivamente de Estados Unidos, donde están las únicas refinerías que pagan de contado y la factura completa, sin embargo el petróleo merma y reduce los ingresos de la estatal de manera acelerada.

En un reciente informe de la Agencia Internacional de Energía (AIE), se revela que la producción petrolera venezolana volvió a reducir a 1,6 millones de barriles diarios (Mbd). Hasta 2016, Pdvsa todavía podía vender 2,3 Mbd. Hay indicadores como el desplome de las plataformas de explotación en operación, para el primer trimestre de 2016 se podían contar 70 unidades funcionando, actualmente sólo hay reportes de las compañías, de unas 42 unidades.

La industria petrolera venezolana sufre los efectos de la peor crisis económica que haya aguantado Venezuela. El personal con conocimiento huye en grandes cantidades y han dejado abandonados los campos de trabajo, los mejoradores de crudo, las refinerías, puesto que los salarios en el extranjero son mucho más altos que los que puede pagar Pdvsa. Voceros sindicales han reportado que la salida masiva del personal suma más de 25 mil trabajadores. Recientemente en el edificio de La Campiña, donde queda la sede de la petrolera, se produjo una protesta del personal, que reclamaba mejores salarios, siendo reprimidos por piquetes de la guardia nacional, hay que recordar que el sector militar venezolano ahora gestiona la industria petrolera.

La entrega de petróleo por parte de Pdvsa, está dirigido a las refinerías en Estados Unidos en su mayoría, según la AIE en 2017 apenas se pudo vender 618 mil barriles diarios (mbd), pero en enero de 2018, la entrega apenas fue de 437 mbd. El promedio de entrega a China e India es de 386 mbd y 322 mbd, respectivamente, el resto, de unos 186 mbd para ventas a Cuba, Alemania, Reino Unido, Singapur y otros países.

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Con los actuales precios del petróleo, que en promedio en el último año fue de 48,50 dólares por barril, Pdvsa apenas tendría ingresos de 13,09 mil millones de dólares, ya que a China le envían petróleo para pagar deuda, el que va a la India es para la refinería Vadinar, en la que Rosneft, la petrolera rusa, es copropietaria y también es para pagar deuda con ese país. Estos ingresos son insuficientes para sostener el presupuesto estatal de Venezuela, en vista que este país depende 95% de ingresos petroleros, el resto, por impuestos, es con bolívares, que pierden valor de 50% al mes por la hiperinflación. Sólo en 2018, la república y Pdvsa deben pagar unos 9 mil millones de dólares de deuda, lo que representa 69% del ingreso bruto petrolero, por lo que el default sigue acumulando montos vencidos sin poder pagarse. La situación es más grave para los venezolanos. Para mantener la canasta alimentaria de todos los hogares, se requiere ingresos o producción nacional al mes de 908 millones de dólares, eso significa 10,9 mil millones de dólares al año, esto es 83% del ingreso bruto de Pdvsa. El presupuesto público requiere al menos 12 mil millones de dólares al año, Pdvsa no podría reinvertir ni un sólo dólar, y tampoco podría ayudar a pagar deuda, a sostener el gasto del gobierno, ni mucho menos garantizar la importación de alimentos.