Seguridad y desarrollo

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Los venezolanos sufrimos la inflación más alta del mundo. Escasean alimentos, medicamentos y diversos insumos esenciales que suplimos defectuosamente con divisas que también son escasas. Lo paradójico es que eso ocurre luego del período más prolongado de ingresos petroleros más jugosos de nuestra historia, incomparables con cualquier etapa precedente.

Recientemente les mostré el deterioro de nuestra industria petrolera, al punto vergonzoso y sin precedentes de que estamos importando gasolina y gasoil para poder abastecer nuestros automóviles, autobuses, camiones y gandolas. Uno de los principales países exportadores de petróleo del planeta se ve obligado a gastar en combustible, divisas que necesita para comida y medicamentos.

Es evidente que lo que se viene haciendo no está dando resultados. Y que no lo va a dar porque se acentúe y se pise el acelerador en las políticas públicas que han generado un cuadro tan problemático. Al contrario, lo que cabe esperar de insistir en las equivocaciones y radicalizarlas, es que los problemas empeoren.

Esta situación tiene repercusiones sociales cuyo dramatismo crece y que impactará generaciones futuras. El informe Encovi, publicado hace poco y preparado por las universidades Central de Venezuela, Católica Andrés Bello y Simón Bolívar, dos públicas y una privada, dice que la Constitución en su artículo 109, es “para beneficio espiritual y material de la Nación”. No debe ser desaprovechada. Es un crimen que lo sea.

La seguridad de la Nación es corresponsabilidad del Estado y la sociedad civil. Tiene que ver también con “la satisfacción progresiva de las necesidades individuales y colectivas de los venezolanos y venezolanas, sobre las bases de un desarrollo sustentable y productivo de plena cobertura”. La realidad se aleja cada vez más de ese objetivo estipulado en el 326 constitucional, que también reza “El principio de corresponsabilidad se ejerce sobre los ámbitos económico, social, político, cultural, geográfico, ambiental y militar”.

La institución estatal “profesional, sin militancia política”, asociada a la seguridad de la Nación, es la Fuerza Armada Nacional, cuya misión incluye la “participación activa en el desarrollo nacional”. Me parece lógico que en sus centros de estudio, análisis y, ¿por qué no?, en los de toma de decisión, se evalúen esos criterios con asidero en avances científicos, económicos y sociales, y se escuchen otras campanas. Porque así vamos mal.
@AveledoUnidad

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